|
¿CUÁL ES TU PRECIO?
Asistir a un programa de entretenimiento no era tu idea de una actividad de vacaciones, pero tus hijos deseaban ir, así que cediste. Ahora que estás aquí, empiezas a disfrutarlo. La actividad frenética del estudio es contagiosa. La música es alegre. El escenario es colorido. Y los riesgos son altos.
“¡Más altos de lo que jamás han sido!” El anfitrión del programa se jacta. “Bienvenidos a ¿Cuál es tu precio?” Estás a punto de preguntar a tu cónyuge si el cabello del animador era natural cuando este anuncia el precio: “¡Diez millones de dólares!” |
|
Modificado el ( jueves, 22 de mayo de 2008 )
|
|
Leer más...
|
|
|
| |
|
|
|
|
Quiero ver tu rostro radiante y apacible y ver como son tus ojos Dios. Pero sé que sólo puedo verlos si me olvido por un instante de mis circunstancias adversas y si no escucho las voces ocultas en las sombras de mi corazón. Veo tus ojos entonces con una dulzura permanente en mí... siempre estás ahí, no desapareces. A veces creo que te has ido y es que estoy mirando con ira todo y a todos los que me producen dolor. Pero basta un instante y tu espíritu me hace recordar: que tú estas tan cerca para ver, cómo son tus ojos Señor. Me detengo en mi caminar ansioso por tratar de alcanzar un lugar en este mundo y entonces esos impulsos dejan de tener importancia. Veo tus ojos que me miran con paciencia, esperando que te entregue todas mis cargas, todas mis vestiduras negras que ponen peso y opresión a mi vida. Quieres vestirme con traje de lino blanco como tu paz y así poder abrazarme, porque sabes que necesito primero ser libre de mis pecados y su frutos en mi alma.
|
| |
|
Modificado el ( viernes, 24 de noviembre de 2006 )
|
|
Leer más...
|
|
|
| |
|
|
|
|
Te dije un día ante tu llamado: ¡Heme aquí Señor!, Envíame a mí, yo iré Señor (Isaías 6:8). Quiero llevar luz a la oveja ciega y ungir con aceite fresco a la oveja herida de tu redil. Y escuchaste mi respuesta mas no me enviaste, me dijiste: "Estad quieto y conoced que yo soy Dios" (Salmo. 46:10).
Porque yo quería correr para dar tu mensaje pero aun no estaba listo: debía ser renovada mi mente y mi corazón.
Me hablaste entonces y dijiste: Pondré primero mi palabra en tu boca, mi amor en tus brazos, mis lágrimas en tus ojos, y haré que tus pies no corran para que tengas que escucharme en tu aflicción. Porque debo llegar primero a tu corazón herido que aun tiene partes de piedra debido a las experiencias dolorosas de tu pasado. "Yo te daré un corazón de carne" (Ezequiel 36:26), porque yo hablaré a la oveja ciega y herida a través de tu boca y de tus brazos, pero debo poner mi amor, mi palabra, mi consuelo y perdón dentro de ti.
|
| |
|
Modificado el ( miércoles, 20 de diciembre de 2006 )
|
|
Leer más...
|
|
|