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Dios, mi maestro, deseo predicar hoy, pero me dirijo débil y necesitado a la realización de mi tarea: Sin embargo, anhelo que la gente pueda ser edificada por la verdad divina, y ser capaz de sostener ante ellos un testimonio honesto.
Concedeme asistencia al predicar y orar con el corazón elevado por la
gracia y la unción. Obsequia a mi vista objetos pertinentes a mi tema,
con plenitud de contenido y claridad de pensamiento, expresiones
apropiadas, fluidez, fervor, sensibilidad a las cosas que predico, y
gracia para aplicarlas a la conciencia de los hombres.
Mantenme en todo tiempo consciente de mis defectos y no permitas que me gloríe orgullosamente sobre mi actuación.
Ayudame a ofrecer testimonio de tí, y a dejar a los pecadores sin excusa para rechazar tu misericordia.
Dame la libertad de abrirme a los dolores de tu pueblo, y de ofrecerles reflexiones consoladoras. Asiste con poder a la verdad predicada, y despierta la atención de mi audiencia perezosa.
Que tu Pueblo pueda ser renovado, enternecido, persuadido, confortado; Ayúdame a usar los argumentos más sólidos derivados de la encarnación y los Sufrimientos de Cristo, que hacen santos a los hombres.
Yo mismo necesito tu apoyo, consuelo, fuerza, santidad, para ser un canal puro de tu gracia y ser capaz de hacer algo para tí.
Dame la renovación entre tu Pueblo, y ayudame a no tratar los asuntos excelentes de manera vana, a no mantener un testimonio indigno de mi redentor, ni ser tosco en el tratamiento de la muerte de Cristo, su designio y su fin, por falta de calidez y fervor. Preservame en armonía contigo en la medida en que realizo mi trabajo.
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"Porque separados de mí nada podéis hacer." Juan 15:5
No, creyente, tú no eres competente para nada; sin Cristo no puedes hacer nada que sea bueno, nada que sea correcto. "No somos competentes por nosotros mismos para pensar algo por nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios." "Pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos." Cada día sentimos de verdad que, querer está presente en nosotros, pero cómo hacer lo que queremos, no lo sabemos. Nuestra fuerza es no solamente debilidad, sino perfecta debilidad; debilidad incluso en relación a las cosas pequeñas; debilidad relativa a las onzas como ciertamente relativa a las toneladas; debilidad en las gotas de dolor así como en los mares de aflicción; debilidad ante las astillas de la prueba así como ante los terribles dardos del Maligno. Separado del Señor que es tu fortaleza, serças en todo impotente. Aprende, entonces, el significado de este texto: "Separados de mí nada podéis hacer."
Necesitamos que los ministros sientan siempre que no es la simple adaptación del sermón a la salvación de las almas, sino la aplicación de ese sermón al alma. No es el simple hecho que somos denodados, sino la energía del Espíritu que sale con nuestro denuedo, para revivir el corazón y despertar la conciencia.
Maestros de escuelas dominicales, ustedes necesitan sentir esto. No los desalentará, no los paralizará; los hará fuertes, pues cuando somos débiles entonces somos fuertes. Necesitan sentir que no pueden convertir a un niño de su clase, de la misma manera que no podrían crear un mundo; que no pueden cambiar un corazón como tampoco podrían hacer que un océano se encendiera en llamas, ni podrían forzar al sólido granito para que cabalgara sobre fuentes líquidas hasta el cielo. Ustedes saben que esto está en las manos de Dios y no en las manos de ustedes. A ustedes les corresponde usar los medios, pero corresponde a Dios obrar el resultado. Vayan, entonces, todos ustedes, amados de su Dios, a sus distintos trabajos, haciendo a un lado su propia confianza, y dependiendo simplemente, enteramente, y plenamente en Dios.
“ Oh Señor, permitenos contar con más hombres que fueran como el transparente cristal de la cabaña del hombre pobre, para dejar que la luz de Dios brillare a través de ellos. Que la Iglesia sienta que su poder no es poder mental, sino poder espiritual. "No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos." Entonces la iglesia podría usar todos sus conocimientos, y toda su educación, y toda su elocuencia.
Que Dios añada Su bendición por Jesucristo nuestro Señor. ” **
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♦ Autor Desconocido. Oración que data del Siglo XVII D.C. y corresponde al puritanismo.
Se tomo de Revista Apuntes digital Desarrollo Cristiano Internacional.
** Sermon Nº 345 de Charles Spurgeon.
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